Desarrollo de test de bioaccesibilidad de metales

Desarrollo de sistemas automatizados para la detección y la evaluación de la fracción bioaccesible de metales pesados en muestras sólidas ambientales con aplicación en el ánalisis de riesgos ambientales.

La fracción soluble o bioaccesible de los metales en condiciones ambientales o fisiológicas se considera la fracción más tóxica, puesto que tiene la capacidad de penetrar y de acumularse dentro de un organismo vivo, ya sea por vía digestiva, dérmica o por inhalación. Un grupo de investigadores de la UIB han desarrollado un sistema automatizado que permite evaluar en tiempo real la fracción bioaccesible de metales pesados (por ejemplo, el plomo) y, por lo tanto, analizar la contaminación ambiental en muestras de suelos y de sedimentos de manera rápida y eficaz. Este tipo de análisis son de gran importancia en estudios de impacto ambiental y en estudios de recuperación de espacios degradados donde anteriormente se realizaban actividades industriales o se empleaban como vertederos.

NUESTRA EXPERIENCIA

estomago in vitro
triclosan

Un grupo de investigadores del Departamento de Química de la UIB, en colaboración con la Universidad de Oporto, han desarrollado un modelo químico que imita las condiciones de digestión del sistema del tracto gastrointestinal, de forma que permite la evaluación in vitro de la biodisponibilitat de metales pesados en suelos, sin necesidad de tener que hacer análisis in vivo con animales. De cada uno de los suelos analizados, el sistema obtiene automáticamente extractos mediante una membrana de microdiàlisi que imita el proceso de absorción del epitelio intestinal humano. Cada extracto se analiza para conocer en qué medida la sustancia contaminante es lixiviada del suelo durante la digestión y cuál es la velocidad de permeación a través de membranas simuladas, que sirven como indicador de su biodisponibilitat y, por tanto, de la posibilidad de entrar en el torrente sanguíneo del individuo que ha ingerido el suelo contaminado.

Los liposomas son vesículas que simulan la bicapa lipídica de membranas celulares y que, por sus características, pueden ser utilizadas como transportadores de sustancias, como medicamentos o cosméticos, al interior del organismo. Un grupo multidisciplinar de investigadores del Departamento de Química de la UIB ha propuesto utilizarlos para prever el efecto que podrían tener contaminantes emergentes, como es el caso de parabenos y triclosan, que son utilizados como modelos de conservantes en productos de higiene diaria. Concretamente, los investigadores de la UIB han analizado la biodisponibilidad de estos contaminantes, es decir, su capacidad de penetración, como bioindicador de toxicidad, a través de los liposomas, equivalente a la manera en que penetrarían a través de membranas celulares.